sábado

SANDRO/EL MANIQUÍ

Tan solo quedó al fin, el viejo maniquí
donde probabas tú la seda y el chifón
que llamó la atención de todo aquel que vio
tu cuerpo de princesa,
y ahora velo ahí,
tirado en un rincón de aquel viejo desván,
guardando la emoción de cosas que no están
y vuelvo a recordar las horas de tibieza
y creo revivir el loco ir y venir
buscando por doquier el viejo maniquí
para poder lograr decorar tu belleza...
y yo desde un rincón contemplo tu actuación
tratando conseguir con gran preocupación
algún nuevo color que luego te pondrás
y lucirás coqueta,
las lágrimas empañan la visión
y veo en el rincón del viejo maniquí
a aquella que yo quise.
Dime tú por qué me abandonaste,
o acaso no lograste
las cosas que soñabas,
no viste con qué ganas
que yo trabajaba luchando sin descanso
para darte mi abrigo...
o acaso, o acaso no entendiste que te amaba,
como te ama un amante, como quiere un amigo,
mas tú creiste que eras reina,
que yo tu esclavo debía darte todo y así
y así te di mi amor y me anulaste,
y te regalé todo, te di mi sangre
mis sentidos mis caricias y tú todo lo tomaste
y me anulaste,
mas cuando te pedí un poco de amor
tu sin mirar hacia atrás te marchaste,
devuélveme el amor, dame la vida,
dame la vida que te di dame los sueños
devuelve el corazón aquí a mi pecho
que ya vacío y ya deshecho de llorar
se acuerda hoy de ti,
dame el amor,
¡dame la vida!