miércoles

CARLOS LUENGO/LA CAMPANA DE LA ERMITA

La campana de la ermita
marcando el centro del día
interrumpió nuestro idilio
cuando ya estabas vencida,
debo regresar al pueblo,
no te marches todavía
que tenemos mucho tiempo
para lo nuestro chiquilla...
Por la senda que se pierde
en lo alto de la viña
tus faldas dieron un quiebro
con aire de seguidilla, sí,
tus faldas dieron un quiebro
con aire de seguidilla...
En las piedras del sendero
se fue rompiendo tu prisa,
se fue apagando el deseo
que prometió tu sonrisa;
el sudor lo fui secando
al calor del mediodía
mientras seguía pensando
qué cosas tiene esta vida, sí,
mientras seguía pensando
qué cosas tiene esta vida...
Yo me perdí esta mañana
una aventura bonita
pero a ti te salvó la campana
de la torre de la ermita;
en el tronco de esta encina
dejó escrito un juramento
existirá otra mañana
que se repita este encuentro,
escucharás la campana
porque será mío su acento,
existirá otra mañana
que se repita este encuentro,
escucharás la campana
porque será mío su acento...
la ra la, la ra la...